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lunes, 10 de diciembre de 2012

Johannes Kepler (1571-1630)




(Würtemburg, actual Alemania, 1571-Ratisbona, id., 1630) Astrónomo, matemático y físico alemán. Hijo de un mercenario –que sirvió por dinero en las huestes del duque de Alba y desapareció en el exilio en 1589– y de una madre sospechosa de practicar la brujería, Johannes Kepler superó las secuelas de una infancia desgraciada y sórdida merced a su tenacidad e inteligencia.

Johannes vino al mundo en Weil der Stadt, pequeña ciudad sueva no lejos de Stuttgart. Su padre era un soldado mercenario, bebedor y pendenciero, quien abandonó el hogar cuando Johannes tenía 5 años para enrolar algún ejército y no volver jamás. Entonces se mudo, con su madre, a casa sus abuelos en la cercana Leonberg, donde asistió a la escuela. En 1584 ingresó al seminario protestante de Adelberg. Para complementar su formación, previa a la ordenación, fue enviado a estudiar matemática la Universidad de Tübingen, de fuerte orientación luterana. Este fue un paso decisivo en su vida.

Tras estudiar en los seminarios de Adelberg y Maulbronn, Kepler ingresó en la Universidad de Tubinga (1588), donde cursó los estudios de teología y fue también discípulo del copernicano Michael Mästlin. En 1594, sin embargo, interrumpió su carrera teológica al aceptar una plaza como profesor de matemáticas en el seminario protestante de Graz.
Cuatro años más tarde, unos meses después de contraer un matrimonio de conveniencia, el edicto del archiduque Fernando contra los maestros protestantes le obligó a abandonar Austria y en 1600 se trasladó a Praga invitado por Tycho Brahe. Cuando éste murió repentinamente al año siguiente, Kepler lo sustituyó como matemático imperial de Rodolfo II, con el encargo de acabar las tablas astronómicas iniciadas por Brahe y en calidad de consejero astrológico, función a la que recurrió con frecuencia para ganarse la vida.

Kepler era un matemático brillante y astrónomo. Hizo un trabajo temprano sobre la luz, y estableció las leyes del movimiento planetario sobre el sol. También llegó a estar cerca de llegar al concepto Newtoniano de la gravedad universal - incluso antes de que Newton naciera! Su introducción de la idea de la fuerza en la astronomía cambió de manera radical en una dirección moderna. Kepler era un Luterano sumamente sincero y piadoso, cuyas obras sobre astronomía contienen escritos sobre cómo el espacio y los cuerpos celestes representan la Trinidad. ¡Kepler no sufrió persecución por su declaración abierta del sistema centrado por el sol, y era permitido como un Protestante quedarse en la Graz católica como un catedrático (1595-1600) cuando otros Protestantes habían sido expulsados!

En el otoño de 1604, el astrónomo Johannes Kepler observó una supernova que apareció poco después de la conjunción de dos planetas.  Desconociendo la naturaleza de las supernovas, Kepler dedujo que tal fenómeno podría haber sido provocado por la conjunción. Años después, Kepler calculó que en el año 7 AC había ocurrido una conjunción repetida de Júpiter y Saturno y supuso (incorrectamente) que el fenómeno podría haber generado una stella nova (supernova) como la que él había observado.  Esa nova podría haber sido la estrella de Belén, concluyó Kepler.


Kepler calculó que el nacimiento de Jesús ocurrió en el año 4 AC (!), en 2 trabajos publicados sucesivamente en 1613 (en alemán) y 1614 (en latín), cuyo título puede ser traducido como "Respecto del verdadero año en el cual el Hijo de Dios asumió forma humana en el útero de la bendita Virgen María".


Tres importantes figuras para Kepler fallecieron a partir de fines de 1611, con poco intervalo entre ellos: uno de sus hijo (7 años de edad), su esposa y Rodolfo II. Tras la muerte del emperador, heredó el trono su hermano Matías, católico como Rodolfo, pero intolerante respecto de los protestantes. No deja de ser curioso que justo cuando era perseguido por la jerarquía católica por ser protestante, su propia iglesia lo "incomunicó" (¿suspendió?) en 1612. Sin embargo, Johannes Kepler se mantuvo un cristiano creyente dentro de la iglesia luterana y trató infructuosamente de obtener el levantamiento de su incomunicación. De esta forma, en 1612 llegó una vez más la hora de partir, esta vez con hijos pequeños a cuesta. Tal vez por eso se casó prontamente en su nuevo destino con Susana Reuttinger, con quien tuvo 6 hijos, de los cuales 3 murieron a temprana edad.

 Allí residió Kepler hasta que, en 1626, las dificultades económicas y el clima de inestabilidad originado por la guerra de los Treinta Años lo llevaron a Ulm, donde supervisó la impresión de las Tablas rudolfinas, iniciadas por Brahe y completadas en 1624 por él mismo utilizando las leyes relativas a los movimientos planetarios que aquél estableció.

En 1628 pasó al servicio de A. von Wallenstein, en Sagan (Silesia), quien le prometió, en vano, resarcirle de la deuda contraída con él por la Corona a lo largo de los años. Un mes antes de morir, víctima de la fiebre, Kepler había abandonado Silesia en busca de un nuevo empleo.

La primera etapa en la obra de Kepler, desarrollada durante sus años en Graz, se centró en los problemas relacionados con las órbitas planetarias, así como en las velocidades variables con que los planetas las recorren, para lo que partió de la concepción pitagórica según la cual el mundo se rige en base a una armonía preestablecida. Tras intentar una solución aritmética de la cuestión, creyó encontrar una respuesta geométrica relacionando los intervalos entre las órbitas de los seis planetas entonces conocidos con los cinco sólidos regulares. Juzgó haber resuelto así un «misterio cosmográfico» que expuso en su primera obra, Mysterium cosmographicum (El misterio cosmográfico, 1596), de la que envió un ejemplar a Brahe y otro a Galileo, con el cual mantuvo una esporádica relación epistolar y a quien se unió en la defensa de la causa copernicana.

Durante el tiempo que permaneció en Praga, Kepler realizó una notable labor en el campo de la óptica: enunció una primera aproximación satisfactoria de la ley de la refracción, distinguió por vez primera claramente entre los problemas físicos de la visión y sus aspectos fisiológicos, y analizó el aspecto geométrico de diversos sistemas ópticos.

Pero el trabajo más importante de Kepler fue la revisión de los esquemas cosmológicos conocidos a partir de la gran cantidad de observaciones acumuladas por Brahe (en especial, las relativas a Marte), labor que desembocó en la publicación, en 1609, de la Astronomia nova (Nueva astronomía), la obra que contenía las dos primeras leyes llamadas de Kepler, relativas a la elipticidad de las órbitas y a la igualdad de las áreas barridas, en tiempos iguales, por los radios vectores que unen los planetas con el Sol.

Culminó su obra durante su estancia en Linz, en donde enunció la tercera de sus leyes, que relaciona numéricamente los períodos de revolución de los planetas con sus distancias medias al Sol; la publicó en 1619 en Harmonices mundi (Sobre la armonía del mundo), como una más de las armonías de la naturaleza, cuyo secreto creyó haber conseguido desvelar merced a una peculiar síntesis entre la astronomía, la música y la geometría.


El ocaso de la vida fue duro para Kepler. Logró un empleo con Albrecht von Wallenstein, uno de los generales exitosos de la Guerra de los Treinta Años, quien le encargaba horóscopos. Por aquélla época no había clara distinción entre astrología y astronomía, aunque Kepler fue siempre renuente a aceptar la influencia de las constelaciones en las vidas humanas. Sin empleo fijo que reconociera sus méritos, Kepler trató de recobrar derechos impagos de sus obras y trabajos anteriores. Es así como en 1630 emprendió un viaje hacia Praga para cobrar pagos pendientes de la época en que había sido Matemático Imperial. Falleció el 15 de noviembre de 1630, al pernoctar en Regesburg en su viaje hacia la capital checa. Fue sepultado de manera modesta en la iglesia local, la cual fue destruida en los años de guerra aún por venir, perdiéndose toda traza de la tumba del gran matemático, astrónomo y físico que fue Johannes Kepler.